4 jul. 2013

Solidaridad en tiempo de crisis


El diario local CORDOBA ha dedicado un amplio y documentado suplemento a la Solidaridad en tiempos de crisis, del que entresacamos este trabajo de Araceli R. Arjona

 La silenciosa batalla contra la pobreza
Cientos de familias anónimas y entidades benéficas desbordadas están plantando cara a una
crisis devastadora frente a la que aún cuesta mucho trabajo vislumbrar posibles brotes verdes


Quién no tiene un hermano, un amigo o un vecino parado de larga duración? ¿Queda alguien en Córdoba que en los últimos tiempos no haya visto mermar sus ingresos de forma vertiginosa, víctima del desempleo, de la necesidad de compartir la pensión con otros miembros de la familia o de la rebaja del sueldo y aumento desmesurado de tarifas e impuestos? Hablar de pobreza es cada vez más hablar de una cuestión muy cercana a casi todo el mundo. Lo dicen los datos. Según el último informe del Observatorio sobre Pobreza y Exclusión, realizado en colaboración con Cáritas y la Fundación Foessa, la incidencia
de la pobreza en Andalucía ha crecido un 16% desde que empezó ña crisis y es una de las mas altas de España.

Casi cuatro de cada diez andaluces son ya considerados pobres,  lo que en términos porcentuales eleva la tasa diez puntos por encima de la media nacional, que a su vez está entre las cotas más elevadas de Europa. El informe va más allá y subraya que los pobres andaluces son más pobres que los de otras comunidades, y que la situación económica y
los recursos de que disponen las familias son menores a la media nacional. En Córdoba, el balance anual de Cruz Roja constata esa estampa social y describe una realidad bastante dramática, en la que el ligero descenso del desempleo registrado en mayo sabe aún a muy poca cosa frente al hecho de que en solo cuatro años el número de pobres se haya multiplicado por 15.


Las ayudas de emergencia social son insuficientes para atender a una cantidad creciente de familias víctimas del desempleo que no consiguen llegar a fin de mes con los escasos recursos
Solo Cruz Roja ha pasado de registrar 606 demandantes de alimentos en el 2008 a más de 9.000 en el 2012, que sumados a otros 24.400 beneficiarios indirectos de las ayudas eleva a 33.800 el número de personas que tienen problemas para reunir a diario el dinero suficiente con el que cubrir hábitos tan inexcusables como comer.
Ante la ingente cantidad de personas que las reclaman, las ayudas para atender necesidades básicas cada vez son menores y duran menos (el pasado mes de mayo, el Ayuntamiento de Córdoba ya habia agotado todos los fondos para este año destinados a contribuir a emergencias sociales de las familias). De la pobreza, cada vez se libran menos, da igual la edad. Según datos de Unicef, el 20% de los niños españoles la padecen, de ahí que la Junta de Andalucía haya decidido actuar garantizando tres comidas diarias a los pequeños en situación de exclusión. En Córdoba, se calcula que serán 4.800 los niños que requerirán ese extra calórico que no reciben en sus casas.

La tasa de pobreza energética es otro indicador de la gravedad de la situación a la que se enfrentan muchos hogares cordobeses. Este concepto alude al porcentaje de familias obligadas a destinar una parte excesiva de sus ingresos a pagar la factura energética de su vivienda o que son incapaces de pagar una cantidad de energía suficiente para satisfacer sus necesidades domésticas básicas de calefacción, refrigeración, iluminación, agua caliente... Más del 15% de la población cordobesa está en esa situación. El último informe del Observatorio de Sostenibilidad de España (OSE), publicado por el Ministerio de Agricultura, revela ese dato, alertando de que es una cifra que no deja de cre¬cer a causa de la caída progresiva de los ingresos familiares y de la subida constante de las tarifas energéticas, sobre todo de la electricidad, que a principios de este año registró un ascenso y la previsión es que siga haciéndolo debido al déficit de la tarifa eléctrica.
   Las entidades dedicadas a la atención de necesidades básicas de las personas en situación de exclusión social coinciden en destacar el empeoramiento de las condiciones de vida de la población y las consecuencias devastadoras que está teniendo la crisis en los hogares, El Comedor Social Trinitario, el único que tradicionalmente ha dado de comer en Córdoba a las personas sin hogar, ha pasado de ofrecer 9.000 servicios de comedor en el 2006 a 16.179 en 2012. Desde el 2008, la cifra no ha dejado de crecer progresivamente, lo que ha obligado a la entidad a multiplicarse y a buscar más recursos para asistir al volumen creciente de necesitados. El perfil de las personas que sufren la pobreza hoy por hoy también ha cambiado a consecuencia de la crisis. Junto a las personas sin hogar, las víctimas tradicionales de la exclusión social que según los especialistas tienen difícil su integración a medida que pasa el tiempo y la situación se enquista, ha surgido todo un catálogo de pobrezas en el que se incluyen familias enteras que hasta hace unos años gozaban de una posición desahogada. Se trata de hogares que han caído en desgracia de la mano del desempleo, de situaciones de paro de larga duración, del endeudamiento acumulado que obliga a dejar de pagar las facturas y que ha llevado a muchos al desahucio de sus viviendas, familias que subsisten con los ingresos fijos de los abuelos y que piden ayuda de forma discreta en parroquias, Cruz Roja o a los servicios sociales porque nunca imáginaron que acabarían viviendo de la caridad. 

   Prueba de ese perfil emergente son las ayudas que ha puesto en marcha este año la Fundación Prolibertas en colaboración con el Ayuntamiento, proporcionando comida a familias que aún conservan su hogar y que, en lugar de acudir a las instalaciones del Comedor Social Trinitario, reciben los alimentos que necesitan para cocinarlos en casa. Iniciativas de emergencia que también ha puesto en marcha Cáritas, que registró en el 2012 un aumento del 30% en el número de personas que acuden a las parroquias y otras sedes de la entidad a pe dir ayuda. Según su última memoría, Cáritas atendió en Córdoba a través de sus programas a más de 128.000 personas.
Como contrapeso a las políticas de austeridad, que se han traducido en los recortes de las ayudas sociales públicas, todas las organizaciones destacan el aumento de la concienciación social, que se traduce en más solidaridad y más ayudas privadas, crecientes pero insuficientes.





¿Por qué existe paz social en esta coyuntura tan dramática?

LA ECONOMÍA SUMERGIDA Y LA SOLIDARIDAD SON CLAVES PARA ENTENDER CÓMO AFRONTAN LA CRISIS LAS FAMILIAS SIN CAER, DE MOMENTO, EN LA REBELIÓN 



Aunque los datos ponen el vello de punta, aún hay quien duda de que las familias lo estén pasando realmente mal. Muchos argumentan la existencia de una ingente economía sumergida que explicaría la paz social que reina en medio de la crisis. No es la única explicación. La solidaridad es la otra y de ella dan fe las entidades benéficas. Más que la economía sumergida, es la solidaridad y las potentes redes familiares las que están soportando el peso de la crisis. Ya lo dijo José Chamizo antes de dejar su puesto como Defensor del Pueblo Andaluz: "Cuando acabe la solidaridad familiar vendrá la rebelión, y esperemos que no sea violenta".

1 comentario:

  1. ¿Y qué hacen los políticos al respecto?: ayudar a grupos inmorales, manifestaciones culturales afines a sus partidos, etc., además de mantener a una serie de aprovechados mamando de las ubres del estado.

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